Consejos para la alimentación de los niños menores de un año

La alimentación en los niños menores de un año es muy importante, porque de ella depende el crecimiento y desarrollo de los niños, además en esta etapa se adquieren hábitos alimentarios básicos. La edad, la preparación y la cantidad de alimentos son aspectos que debemos cuidar.


A medida que los niños van creciendo nos surgen un sinnúmero de dudas y preguntas sobre su correcta alimentación ¿cómo se adapta el aparato digestivo a los nuevos alimentos?, ¿cómo empezar el destete?, ¿qué alimentos puede comer y cuáles no?, ¿qué alimentos podrían causar reacciones alérgicas?, etc.

Entre los 4 y los 6 meses el sistema digestivo de los niños se ha desarrollado lo suficiente como para hacer frente a la digestión de grasas, proteínas e hidratos de carbono. El destete tiene lugar cuando la madre empieza a sustituirle al bebé la leche por otro tipo de alimentos. La razón principal para realizar este cambio es que llega un momento en el que la leche materna no es suficiente para cubrir las necesidades de los niños: nuevos minerales, vitaminas y más hierro. Esto no significa que hay que abandonar la leche materna o artificial, sino que empecemos a darles comida sólida además de la leche.

Según los expertos, el destete debería hacerse entre el quinto y sexto mes, cuando aparecen los primeros dientes en la parte inferior de la boca y los niños empiezan a poder quedarse sentados sin que se caigan hacia atrás, sienten curiosidad por lo que hacen los adultos y son capaces de esperar a que se les prepare la comida. Es muy importante consultar con el pediatra para que nos aconseje sobre el momento más adecuado y nos indique cuáles alimentos son los más apropiados.

Algunos consejos prácticos:

• Es muy importante introducir diferentes sabores y cantidades, lo mejor es ir con calma y al ritmo del niño.

• El almuerzo puede ser un buen momento para empezar con las papillas. Es recomendable elegir los momentos en que los niños están más hambrientos para que se aventuren a probar nuevos sabores.

• No empecemos la introducción de nuevos alimentos, cuando los niños están resfriados, porque puede tener la nariz tapada y estar respirando por la boca, o pueden tener dolor de garganta, por lo que tendrán problemas al tragar los alimentos. Tampoco, si los niños tienen problemas intestinales, como diarrea o estreñimiento.

• Aunque los niños hagan caras raras las primeras veces que prueban un alimento, se enojen porque están acostumbrados a llenarse rápidamente con la leche, o saquen la comida, no nos desanimemos, intentémoslo de nuevo.

• Los médicos acostumbran recomendar que cada vez que introduzcamos un nuevo ingrediente en su dieta lo hagamos en pequeñas cantidades. Esta es una medida de precaución frente a posibles reacciones alérgicas.

• La comida debe estar bien cocinada, preferiblemente cocida o a la plancha, ya que los fritos, incluso con aceite de oliva, son demasiado pesados para la digestión de los niños. La comida debe estar triturada hasta el sexto mes, dejando pequeños trozos de comida para que empiecen a masticar a partir del 7/8 mes. Además, debemos olvidarnos de la sal y el azúcar para cocinar.

• Debemos, lavar las manos de los niños antes de comer. Lo ideal es conseguir una silla alta para sentarlos a la mesa en el horario en que la familia se reúne. Servirles pequeñas porciones en su plato, probar la temperatura. Permitirles tocar la comida, darles una cucharita y ofrecerles la comida con otra cuchara.

• Además, debemos hacer de la hora de comer un momento ameno, agradable. Que el televisor no ocupe este espacio.

• No debemos presionar a los niños a comer, no van a comer más porque insistamos. Tampoco es recomendable darles premios o castigos por comer, no olvidemos que todos los niños comen cantidades diferentes.

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